Visión Lean Maker

La visión Lean Maker quizá te sorprenda y te haga pensar sobre muchas de tus actividades diarias y la forma en que enfocas los proyectos. ¿Cómo ves el vaso? ¿Ves la mitad llena o la mitad vacía?

Existen tres actitudes que nos harán ver las cosas de un modo u otro:

NEGATIVA: “El vaso, como todo en mi vida, está medio vacío”.

La persona “negativa” o pesimista, a menudo se viste de conservador y precavido. A la mayoría no nos agrada estar con personas que piensan de este modo

POSITIVA: “El vaso, sin duda, está medio lleno”.

La persona “positiva” puede ser vista como temeraria o voluntariosa. Aunque son más agradables, en exceso también generan rechazo.

REALISTA: “El vaso está técnicamente lleno: la mitad de agua, la mitad de aire”.

La persona realista adquiere una posición objetiva ante las situaciones. Cuando las cosas se muestran en su realidad, sin juicios, se suele crear un alto grado de consenso en la descripción del hecho. Este el primer paso de Lean: mostrar, ver por todos.

EL LEAN MAKER

Veamos los cinco principios de Lean aplicados a este vaso

  1. Identificar el valor

¿Qué es lo que valoras? Si te encuentras sediento en mitad del desierto seguramente valorarás el agua. Si estás en una atmósfera tóxica, valorarás poder respirar aire limpio. Según lo que valores, así continuaremos.

  1. El valor fluye sin desperdicios

Efectivamente, tengo desperdicios, pérdidas, muda, waste, actividades de no valor añadido, actividades que no le importan a nadie. Y, por tanto, hay que eliminar todos aquellos productos o actividades que no me aporten valor.

  1. El valor fluye de modo continuo

Es necesario buscar nuevos métodos que permitan obtener el máximo rendimiento a mínimo coste ¿Qué estoy dejando de hacer por tener mis recursos limitados dedicados a un vaso con agua? ¿Y si sustituyo el vaso por una fuentecilla de agua corriente?

  1. Demanda Pull

Así que un vaso no me sirve y una fuentecilla tampoco, ya que el agua va a estar desperdiciándose cuando no beba. Y cuando beba, va a proporcionarme un caudal escaso. Pongámosle una válvula a la fuente, para poder satisfacerme a varios ritmos, a varios takt time. Soy yo el que “tiro” de la demanda, “demanda pull”.

  1. Mejora continua

Ya tengo agua. Al ritmo que quiero, cuando quiero y en la cantidad que quiero. ¿Me doy por satisfecho? No, seguro que puedo mejorar: probablemente derrocho agua, quizá no esté a la temperatura que me interesa, puede que no sea del todo sana, hay personas pasando sed…

Nos damos cuenta de que una vez recorrido el ciclo volvemos a estar en la casilla de salida, es decir, replanteando el valor. ¿Quieres agua? No, yo lo que quiero es tomarme un té, y para eso necesito agua caliente. Así han surgido las populares fuentes de agua de las oficinas, con agua fría y caliente.

¿Y cuándo necesitemos agua en Marte? Pues seguiremos recorriendo el ciclo Lean.

Lean nos dota de numerosas herramientas para evolucionar. Imagina cómo aplicar algunas de estas técnicas a este caso, o a otros semejantes. Notarás cómo surge la creatividad. Verás de un modo completamente distinto las situaciones del tipo “medio lleno, medio vacío”.

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